viernes, 9 de noviembre de 2007

ESGLESIES SENSE SORTIDES?

Girona exigirá salida de emergencia a iglesias y oratorios
El Ayuntamiento pedirá licencia de actividades a los lugares de culto
NATALIA IGLESIAS - Girona - 05/11/2007

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Girona equiparará las iglesias católicas, los oratorios musulmanes y los centros de culto en general con los locales de pública concurrencia y les exigirá licencia de actividad para poder funcionar legalmente. Al igual que los cines, teatros, bares o centros comerciales, los locales de culto ya existentes tendrán que disponer de salidas de emergencia, control acústico, extintores y demás medidas de seguridad.
A la espera de la ley
Siete religiones
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Se trata de una normativa que está elaborando el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Girona que afecta a todos los recintos litúrgicos existentes y no sólo a los de nueva creación, para evitar "agravios comparativos" entre las diferentes confesiones religiosas que conviven en la ciudad. La iniciativa ha surgido tras la realización de un censo municipal en el que se revela que, de los 52 locales de culto existentes en la capital gerundense, sólo 9 disponen de licencia. La religión católica, la más numerosa por tradición en cuanto a número de fieles y que cuenta con 33 templos en Girona, no tiene ningún local regulado.
"Queremos dar un trato igualitario y no discriminar. Nos parece injusto exigir permisos a los locales donde se profesan religiones asociadas a la inmigración y no tocar los centros católicos, por muchos siglos de tradición que haya detrás", asegura Enric Pardo, ecosocialista y concejal de Medio Ambiente y Sostenibilidad e impulsor de la medida.
El proyecto prevé dividir los locales en dos categorías, según su capacidad máxima: hasta 100 personas y más de 100 personas. En el primer caso, la actividad se considera inocua y en el segundo, clasificada. Siguiendo estos criterios, los centros tendrán que adecuarse a las medidas que fijan los bomberos para los lugares con gran afluencia de público. Extintores, puertas de emergencia, medidas preventivas de gas, ventilación, control acústico, señalización y aforo, entre otros. El concejal de Medio Ambiente asegura que el control sonoro es el más importante y la principal fuente de conflicto vecinal. "Hay liturgias, como las evangélicas, con música y cánticos, una auténtica fiesta. Nos parece fantástico, pero no pueden perturbar la convivencia", argumenta.El Ayuntamiento de Girona también exigirá que se adopten medidas de salubridad para los centros en cuya ceremonia se incluya la celebración de una comida comunitaria.
El Consistorio contactará con los responsables de los centros antes de final de año para notificarles la necesidad de obtener la licencia y el plazo que tendrán para su adecuación. Si el calendario avanza al ritmo previsto, a principios de 2008 ya estarán todos los centros regularizados. Actualmente, los únicos locales que disponen del permiso municipal son las cuatro mezquitas musulmanas repartidas por diferentes barrios de la ciudad. "Los musulmanes están totalmente a favor de tener la licencia municipal porque les otorga seguridad jurídica en caso de conflicto por prejuicios culturales", afirmó Pardo, que, por el contrario, teme encontrar oposición por parte de la Iglesia católica. "Nos consta que la ley de locales de culto que prepara la Generalitat está topando con obstáculos por parte de las religiones ya implantadas, y en este sentido es previsible que en el obispado de Girona nos encontremos una posición de fuerza", augura Pardo.
Desde el Obispado de Girona, el portavoz Carles Sánchez explicó que están a la espera de propuestas "más concretas" por parte del Consistorio para hacer una valoración de la normativa. "Por ahora nos parece un asunto muy enredoso, máxime cuando aún no hay nada decidido sobre la ley que impulsa el Parlament", afirma Sánchez. En cualquier caso, la medida afecta a las 33 iglesias católicas de Girona, entre las que se encuentran monumentos tan emblemáticos como la catedral y la colegiata de Sant Fèlix. Para este tipo de edificios, en los que la estructura no permita hacer determinadas obras, el proyecto municipal tendrá un tratamiento personalizado. "Está claro que respetamos el patrimonio y no haremos ningún atentado arquitectónico. Habrá unos periodos de adaptación, daremos tiempo y el proceso se hará sin ningún tipo de traumas", garantizó Pardo. En el caso concreto de la catedral y de la iglesia de Sant Fèlix, el Ayuntamiento podría limitarse a exigir la regulación del aforo del recinto para garantizar la seguridad de los fieles que participen en las celebraciones. Pardo explica que no se trata de hacer "grandes inversiones ni gastos". "En algunos casos, bastará con colocar una placa donde se indique el aforo máximo de personas", añadió.

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