domingo, 18 de marzo de 2007

Christe, morituri te salutant

El saludo de los gladiadores al César lo dirigen los Mártires a Cristo. Lo graban en un tamburete de piano y luego añaden:
Pasamos el dia en riguroso silencio; solo el murmullo santo de las oraciones se deja sentir en esta sala, testigo de nuestras duras angustias. Si hablamaos es para morir como mártires, si rezamos es para perdonar a nuestros enemigos. ¡Sálvalos Señor, que no saben lo que hacen!

jueves, 15 de marzo de 2007

Himno de Héroes

El canto a Jesucristo que los jóvenes mártires de Barbastro entonaban en 1936 en el salón-cárcel y camino del martirio es un verdadero himno de héros

Jesús, ya sabes, soy tu soldado.
Siempre a tu lado yo he de luchar.
Contigo siempre y hasta que muera,
una bandera y un ideal.
¿Y qué ideal?
Por ti, Rey mío, la sangre dar.

Si en el camino, hueste maldita:
¡atrás -me grita- atrás, atrás!,
si me disparan sangrientas balas,
daráme alas el ideal.
¿Y qué ideal?
Por ti, Rey mío, la sangre dar.

Virgen María, Reina del Cielo,
dulce consuelo dígnate dar
cuando en la lucha tu fiel soldado
caiga abrazado con su ideal.
¿Y qué ideal? Por ti, mi Reina, la sangre dar.

miércoles, 14 de marzo de 2007

Testigo directo

Un joven que estuvo varios días de guardia en el salón de los escolapios de Barbastro recuerda el coraje aquellos jóvenes claretianos allí prisioneros:

Era admirable la actitud serena que todos manifestaban. Aquella paz me impresió mucho, en aquellos momentos en que me sentía moralmente aplastado. Al verlo con aquel coraje me entraba como una bocanada de aliento y una santa emulación. Siempre que podía miraba por la cerradura de la puerta para observarlos, y su ejemplo me confortaba.

Aquellos mártires afianzaron a Andrés Carrera en su vocación sacerdotal.

Oh María, lucero bendito

Oh María, lucero bendito,
tú has guiado a su puerto el bajel,
y el marino, con llanto en los ojos,
viene humilde a postrarse a tus pies.

Gracias, Madre, mil gracias repite
este pecho ardoroso al latir,
que, del mundo al cruzar el camino,
tú bien sabes que late por ti.

Por ti late mi sangre cristiana,
por ti late con férvido ardor.
Moriré, si es preciso que muera,
moriré por mi Reina y mi Dios.

Lucharé, lucharé mientras viva,
abrazado a tu enseña hasta el fin.
Sepa, oh Madre, en la lucha sangrienta,
por tu nombre, o vencer o morir.

Así cantaban a la Virgen con pasión de enamorados los Mártires de Barbastro prisioneros en el
salón de los Escolapios (Julio, agosto 19369).

Ramón Illa Salvía

"Con la más grande alegría del alma les comunico que el Señor se digna poner en mis manos la palma del martirio. Al recibir estas líneas, canten al Señor por el don tan grande y señalado como el martirio que el Señor se digna concederme. Yo no cambiaría la cárcel por el don de hacer milagros, ni el martirio por el apostolado que era la ilusión de mi vida. Voy a ser fusilado por ser religioso y miembro del Clero, por seguir las normas de la Iglesia Católica Romana". (Beato Ramon Illa a su familia: Barbastro, agosto 1936).

lunes, 12 de marzo de 2007

La tierna golondrina

La tierna golondrina
el nido de su amor buscando va:
las rumorosas aguas del torrente
cantando van al mar;
la abeja recoge entre las flores
el néctar del dulcísimo panal.
Así mi corazón en el destierro
suspira sin cesar
por un amor lejano
que nunca morirá.
¡Amor eterno de mi santa madre!
Pira de incienso ante el sagrado altar!...

En la cárcel de Barbastro, 26-VII-36.

Felicitación del hoy Beato Javier Luis Bandrés
a su madre Ana el día de su santo.

El Crucifijo y el P. Busquet

El Siervo de Dios Rdo. P. Juan Busquet siendo a la sazón superior del colegio claretiano de Barbastro sintióse afectado por una dolencia pertinaz en la pierna. Recurrió en vano a los medios ordinarios de friegas, unturas y paños calientes sin hallar sensible alivio en la enfermedad. Fue entonces cuando animado por recomendación de los de casa, resolvióse a visitar al doctor D. Dionisio Arrugaeta, médico prestigioso de Lérida, gran amigo de todos los Misioneros del Corazón de María- Lo que tiene Vd. en la pierna, dijo el médico, es un quiste monumental que hay que extirpar cuanto antes.
-¿Cuanto antes? repuso el P. Busquet. Pues venga ya la intervención quir·rgica. Estoy preparado para todo evento y traigo mi anestésico, por si precisa su toma durante la operación
Hubo forcejeo tenaz y prolongado entre el P. Busquet y el médico acerca de la naturaleza y eficacia del anestésico aportado. Era el crucifijo pectoral de Misiones que el buen Padre tenÌa aparejado como único sedante de sus dolores y molestias durante la intervención
- Corte sin piedad -decÌa el P. Busquet al médico-, corte y saje y tire y queme sin vacilaciÛn alguna .
Y el Padre Busquet con el crucifijo en la mano, posando en Èl sus enjutos ojos, y llevándolo alguna que otra vez a sus labios aguantó impávido las manipulaciones del cirujano y las hendiduras del bisturí y los reiterados cortes de tijera sobre la carne viva de su pierna sin ayes, sin quejidos, sin suspiros,

El doctor Arrugaeta, todo maravillado, quiso guardar el quiste monumental, sumergido en alcohol para recuerdo del valor de un Misionero Claretiano, y de la eficacia del Santo Cristo como el mejor anestésico.

Angel Fandos C. M. F.